.::. El Audi Q5 esta dentro de los parámetros de los SUV razonables como el Mercedes GLK y al Volvo XC60 o, incluso el BMW X5. Con sus, 4,63 metros de longitud total comparados con los 5,09 de su hermano mayor “Q7” es una diferencia notable que se hace notar cuando tenemos que circular por la ciudad. Podemos decir que el “Q5” es más civilizado.
.::. Este “pequeño” SUV de Audi, calificativo provisional hasta que se lance, en el 2011 el “Q3” , no es tan pequeño. Como decimos al inicio esta en lo que debe ser más razonable en un coche que compite en el mercado donde la variedad de marcas es abundante. Tiene una ventaja con respecto a lo oferta baja de sus rivales, la marca, Audi. Esto en España vende, y mucho.
Pasando a las consideraciones, el “Q7” ofrece lo mismo que sus competidores con un pequeño pero, como es el de su visibilidad lateral, pero el Q5, incluso con algún límite en materia de visibilidad lateral. Es manejable, fácil, para nada embarazoso. Tienen razón cuando en la marca hacen especial énfasis que el Q5 no es un Q7 más corto. Subido en el habitáculo comprobamos que aúna un poco todos los modelos del Audi, pero es justo con este última, el A4, que las comparaciones vienen más inmediatos: el puesto de conducción, la disposición de los mandos, la distribución general. Se encuentra casi todo sentados al volante en una posición más alta de lo normal. Este tema es un argumento de peso para las señoras que ven ello más seguridad; los mandos de la radio y el navegador en el centro con un diseño notable, pero que se pegan con la seguridad. Por cuánto se intenta ir de memoria con los solos dedos, cada vez que se necesita comprimir una tecla hay que buscarla con la mirada y esta forzado hasta a bajar la cabeza.
Los huecos de alojamiento son ricos y suntuosos, más allá de que racional visto el gran número de ganchos, hebillas y orillas para parar cada tipo de carga. Todas estas cosas se pagan aparte, por la verdad hay par dar y tomar Y es así que el precio de base, algo más de 40 mil euros por el 2.0 TDI, puede alcanzar niveles preocupantes, como en el caso del ejemplar de nuestra prueba, que desfonda sin muchas felicitaciones el umbral de los 58 mil euros. Con la broma que, al momento de la prueba, esta versión no pudo ser equipada, tampoco a solicitud, con el cambio automático. Un verdadero pecado también porque el manual no es lo deseable con respecto a los estándares típicos de Audi Basta ya una primero-segunda para reconocer la precisión y la limpieza en los injertos, pero también para darse cuenta de sobra de alguna resistencia, sobre todo en frío; la palanca es un poquito dura. Es más, el embrague no es de los más ligeros. Insistimos, donde este un cambio automático, que se quite todo lo demás.
En cuanto al conjunto moto propulsor, abandonada la alimentación con inyector-bomba, los ingenieros alemanes se han inclinado por el “common rail” y las ventajas son evidentes, mucho más en esta versión de 170 CV que no en aquel de 140. El viejo 170 CV casi fue un motor de carreras, poco ágil en bajos y hasta violento en la parte alta del cuentarrevoluciones. Con la adaptación de este sistema de “cámara común” se dispone de un buen tirón a bajo régimen y de una notable homogeneidad de funcionamiento. A pesar de ello, las prestaciones no son extraordinarias; el motivo es simple: tiene que mover una masa que supera las dos toneladas. En todo caso, el Q5 no da nunca la sensación de estar en precario: sobre terrenos verdaderamente empinados e irregulares, el motor responde adecuadamente.
En suma, se trata de un vehículo bastante ágil en cualquier circunstancia. Un coche en el que el comprador, en este caso compradoras, van a sentirse en una posición de “altura” que, según sus criterios –no es el nuestro- es mucho más segura. Dispone de una dirección precisa y ligera que facilita el aparcamiento siempre tan complicado de las grandes ciudades. No tiene los inconvenientes que este aspecto de uso tiene su hermano mayor.


