.::.El RS6 irrumpe en un segmento de mercado con poca concurrencia, al que supera en potencia. Sus competidores directos puede que no se queden en sus actuales cifras de prestaciones y traten de adelantar al nuevo Audi.
.::.Conjugar una berlina familiar con las caballería de un GT de altas prestaciones y que no salga del combinado un bodrio peligroso es un ejercicio de poder y de saber hacer que sólo está al alcance de fabricantes con experiencia en competición y doctos en calidad de construcción.
Esta mezcla no parece la más razonable en un neurótico ambiente creado por el despliegue de radares y la persecución judicial de los conductores, pero esta percepción desaparece cuando se conduce y se le exigen acciones que, desde luego, nunca admitirían los coches de uso mayoritario desde la perspectiva de la seguridad.
El uso responsable marca la diferencia entre esta meteórica berlina familiar y una común, aunque en el aspecto medioambiental sí puede ser núcleo de críticas por consumo y emisiones del denostado dióxido de carbono o CO2.
Un aspecto llama poderosamente la atención de este RS6 Avant y es su arquitectura familiar. Es de peor comprensión en el mercado español, y más fácil en los mercados europeos centrales, porque allí las ventas de ese tipo de familiares puede llegar a representar más del 80% de las berlinas medias de corte tradicional. Aquí, en España, la elección del mercado es la inversa, es decir, los tres volúmenes dominan sobre los "station wagon".
El diseño del Audi A6 es especialmente estilizado, con líneas que fluyen de principio a fin con mucha suavidad, un atributo que se pierde en el RS6. Aditamentos estéticos y un ensanchamiento obligado de los pasos de rueda, que protegen neumáticos montados en llantas de 19 o 20 pulgadas, crean un músculo visual que hace perder la discreción característica de este modelo.
El interior de esta nueva generación RS6 Avant seduce tanto como sus compañeros convencionales de gama, aunque hay diferencias notables, como las inserciones en carbono, remates en lacado brillante negro y una serie de inscripciones con la grafía del modelo.
El confort también varía. Los asientos son de anatomía deportiva, tapizados en cuero suave y calefactados, también los traseros. La regulación electrónica de los RS6 permite una gran variación de posiciones que facilitan una ergonomía de gran nivel para todo tipo de complexiones físicas.
La hechuras del chasis son excepcionales. Esta es una conclusión a la que se llega después de su conducción. El bastidor está muy trabajado y es capaz de admitir aún más potencia.
En ello tiene mucho que ver el sistema fluidomecánico Dynamic Ride Control (DRC), cuya función es el control de los amortiguadores, con tres niveles de actuación y la tracción a las cuatro ruedas quattro con distribución de par asimétrica-dinámica, ambos dispositivos combinados con un poderoso sistema de frenos que puede ser, opcionalmente, cerámicos.
La ingeniería del bastidor y del sistema de amortiguación, tracción y frenos está diseñada para contener la fiereza del motor de diez d¡cilindros escondido bajo el capó delantero, de sólo 278 kilogramos de peso y muy compacto de medidas, construido mayoritariamente en aluminio.
La dosificación de los casi 600 caballos de potencia de este propulsor está en manos de una caja automática tiptronic de seis marchas modernizada que ha sido configurada para uso deportivo, con unas relaciones de cambio más cortas.
El tiempo de reacción ha sido reducido a una décima de segundo y el tiempo empleado en el cambio de velocidad a la mitad. Los cambios pueden realizarse manualmente a través de la palanca o de dos levas ubicadas detrás del volante, que giran con el volante.
El sistema de tracción quattro dispone de un diferencial central de tipo Torsen, totalmente mecánico, montado en sentido longitudinal en el árbol de transmisión, para la distribución de la fuerza entre los ejes delantero y trasero.
El reparto en condiciones normales es del 40% a las ruedas delanteras y del 60% a las traseras. Si cambian las condiciones de adherencia de la calzada, el diferencial distribuye hasta un 85% de la potencia al eje trasero y un máximo de 65% al eje delantero, y en el caso de que la rueda de uno de los ejes pierda tracción es frenada por el bloqueo electrónico del diferencial (EDS).
Con todo este arsenal mecánico y electrónico, al que debe añadirse el Adaptive Cruise Control (ACC), que regula la velocidad de crucero y, con un sensor de radar, la distancia que desea mantener con el vehículo que nos precede, el RS6 es un familiar deportivo que lo tiene todo para el control de sus elevadísimas
prestaciones.
Desde la puesta en marcha nos acompaña un sonido ronco y contenido del V10, dócil si el piloto mantiene una pauta de conducta sosegada y desbocado si la apuesta de conducción es deportiva. No obstante, las sensaciones que recibe el conductor en este tipo de conducción están sobredimensionadas por la altura del coche. La altura del puesto de conducción es agradable cuando el RS6 muestra lo que es capaz de hacer.
Las aceleraciones y recuperaciones son brutales, muy parecidas a las que se pueden vivir a bordo de un Gran Turismo, aunque en estos son mejores las percepciones de adherencia al suelo. La velocidad en este familiar da vértigo
Con el RS6 siempre hemos de tener presente que sin muchos kilos los desplazados, que hay que detener con eficiencia para inscribirlo
en las curvas, en las que costará meter el morro
La pesadez del coche le resta agilidad en recorridos de montaña. Pasa rápido por las curvas pero no tanto como podría hacer un GT o un turismo deportivo con menores pretensiones.
Una vez metido el morro, la parte trasera se coloca con rapidez, y en cambios de apoyo muy rápidos se nota la actuación de la tracción quattro. El conductor apenas tiene que hacer nada. El sistema corrige los leves deslizamientos de los trenes.
El cambio es mucho más rápido que el de la generación anterior, pero no deja hacer todo lo que el conductor demanda cuando la conducción es deportiva. Preferimos los modernos cambios de doble embrague para estas potencias, más rápidos y eficientes en situaciones extremas. (EFE)


