Opel Cruze 2.0 VCDi LS

PVP: 20.550 €- 2.0c.c. - 150 CV - Diesel


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28/07/2009

Prueba realizada por Carlos Reyna y Carlos Cubillo
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OTRAS VERSIONES

Chevrolet Cruze 1.6 L
14.900 € 113cv gasolina

Chevrolet Cruze 2.0 VCDi
17.600 € 125cv diesel

Chevrolet Cruze 1.8 LT
19.900 € 141cv gasolina

 

Chevrolet Cruze 2.0 VCDI LS: clase media elegante

.::.Un El hoy de Chevrolet es el de una marca de contrasentidos, pues si en su mercado doméstico no se puede sustraer a la situación de suspensión de pagos de su grupo matriz General Motors, en Europa es una de las que mejor aguanta los empellones de la crisis.

.::. No han faltado en su proceso de conquista de nuevos mercados decisiones arriesgadas como la de dotar con su firma a los modelos que la coreana Daewoo exportaba a todo el mundo, precisamente cuando esa marca asiática se había asentado comercialmente. Chevrolet demostró en esa transición tener peso e imagen.

Una última decisión fue la de asentarse, sobre todo para Europa, como la marca de acceso del grupo estadounidense, trasladando el mensaje, más que subliminal, de la accesibilidad, algo que le ha venido como anillo al dedo para sortear los efectos de la actual crisis.

Con estos mimbres y conforme a los nuevos estilos, la legendaria "chevy" se plasma como una marca global y su primer ejercicio en este campo es el modelo Cruze, desarrollado con la colaboración de los centros de la marca en todo el mundo, con lo que recoge, o lo pretende, lo mejor de cada zona.

El Cruze es un compacto con hechuras de berlina superior. Es muy llamativo en su presencia externa. No hay excesivas originalidades, pero se presenta y se enorgullece de ser un clase media con un punto "fashion" llamado a ser uno de sus reclamos.

Por delante, llaman la atención la protuberancia de sus defensas, el buen tamaño de la parrilla, la disposición de los faros y un capó con relieves en los laterales muy a la última.

La visión lateral es la de menos personalidad y no puede evitar la comparación con muchas berlinas, eso sí, del segmento superior. La línea de cintura es alta, pero siguiendo los cánones más clásicos, muy rectilínea.

La trasera le ubica como un perfecto tres volúmenes, pero es donde asienta el poder de su personalidad, sobre todo, y por la reiteración, de sus colosales defensas y el ancho de su vía, superior en muchos centímetros al de las vías delanteras. Insinúa, y lo confirma, un maletero, muy profundo, que deja espacio para una capacidad de carga más que notable de 450 litros.

El Cruze reemplaza al Nubira y, conforme a los tiempos, se apunta al redimensionamiento de cotas. Tiene 9 centímetros más de longitud que su antecesor, gana notablemente en anchura y en distancia entre ejes y, todo ello, tiene sus connotaciones respecto al espacio interior.

La capacidad deja espacio real y utilizable para cinco pasajeros. Delante hay superficie para una movilidad de extremidades más que sobrada, sin por ello renunciar a un muy buen recogimiento de la zona lumbar. Se conduce fijo y asentado. Detrás, tres personas tienen el añadido de un espacio amplio para no contraer en exceso las piernas y garantizarse un plus más que aceptable de comodidad en trayectos largos.

La decoración interior tiene elementos llamativos. La disposición de la instrumentación es acertada y se deja ver y controlar con prontitud sin pérdidas de concentración en el guiado del coche. Pero llama la atención el efecto descuidado de algunos plásticos y de la tapicería, así como el extraño recurso a unos forros de moqueta en el salpicadero, del mismo tejido que la tapicería, que abren (y no cierran) justificados interrogantes en cuanto a su resistencia al uso y al paso del tiempo.

En su oferta de salida, en la gama de motores, no hay mucho donde elegir. Dos gasolinas y un diesel, una relación que deja descuidado el ciclo de más aceptación en el mercado español. Este diesel es un 2.0 con 150 CV que en la prueba ha demostrado eficiencia, aunque su refinamiento está algo por debajo de ese valor.

Sin ser excesivamente ruidoso, sí transmite un rumor extraño, metálico, con el que hay que llegar a familiarizarse. En cuanto a comportamiento demuestra alegría y una magnífica capacidad de reacción desde regímenes de giro bajos, aunque entre el ralentí y ese punto de empuje tiene un espacio en vacío que requiere de rápidas reacciones de aceleración.

Se queda algo anclado en el tiempo con la caja de velocidades, de cinco relaciones, cuando la competencia se ha inclinado ya mayoritariamente por las seis. Los desarrollos está muy proporcionados, sobre todo en las velocidades largas, con mucho recorrido. La palanca peca de ese efecto batidora, por lo que hay que estar presto para acertar con los engranajes.

Uno de los referentes europeos de este Cruze global son las medidas de las suspensiones. Este coche tiene una pisada muy al gusto de los conductores de estos pagos y, pese a que no oculta una mínima dureza en la amortiguación, lo cierto es que en el comportamiento general su estabilidad es una prueba perfectamente superada.

El Cruze se posiciona bien en el asfalto, se asegura en la rodadura y traza en curvas con la estructura perfectamente compuesta, pues no en vano la carrocería se ha modelado con aceros de alta resistencia y se han aplicado estándares de rigidez muy altos sobre los de su predecesor.

La Chevrolet europea, de justicia es reconocerlo, es un referentede honradez. Su oferta está muy acompasada a lo que se paga, peroaún así, debe superar mejor ciertas insuficiencias como ese sonido metálico que asoma, delator de un no muy cuidado reforzamiento de la estructura, cuando se cierran puertas y maletero.

En el repaso a la dirección y a los frenos, ambos ofrecen un tacto excesivamente suave, más del gusto americano, con lo que restan un poco de precisión en la primera y de eficacia en los segundos. En ningún caso ponen en peligro la seguridad de conducción.

El elemento económico es para presumir. Ciertamente se aplica a un buen registro de gasto que en prueba se estabilizó en los 7,5 litros cada cien kilómetros; no desmerece en el equipamiento, con todos los elementos primordiales de la seguridad; y en precio, el elemento prestacional de ese plus de potencia, traza una frontera en la que sale muy bien parado respecto a la competencia.EFE.