Mercedes-Benz E 250 CDI BlueEFFICIENCY

PVP: 46.750 €- 2.2c.c. - 204 CV - Diesel

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28/05/2009

Prueba realizada por Tomás Díaz Valdés
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Mercedes-Benz E 250 CDI BlueEFFICIENCY: Adaptado a los nuevos tiempos

.::.Un refrán castellano que renovarse o morir. A pesar del rechazo que el mercado ofrece en época de crisis; incluso cuando los adinerados también tienen problemas. Sin embargo, para Mercedes, estos no son argumentos que frenen el desarrollo de sus productos, presentando la remodelación de unos de sus modelos de mayor atractivo, la Clase “E”.  .

.::. Un vehículo que continúa aportando una larga de lista de opcionales –tradicional en la marca de la estrella- que integra algunos componentes nuevos,  como un copiloto que avisa cuando se pierde la atención, además de otros conocidos y que desde hace tiempo aportan otras marcas de la competencia.

Una vez en el interior del nuevo Clase “E”, apreciamos cambios significativos en estilo y decoración. Mirando alrededor nos sentimos en un ambiente más funcional, que denota confianza y seguridad. Es parco en exceso; no integra madera en su decoración. En este sentido, contra gusto no hay crítica, es más sobrio en elegancia. También da la sensación  de mayor amplitud aparente, porque realmente solo ha crecido unos milímetros. No obstante, comparando con las anteriores generaciones, tanto interior como exterior, parece mucho más grande, sobre todo detrás.

En cuanto a nuevos opcionales más originales la marca propone, previo pago, se entiende, asientos traseros individuales con regulaciones separadas para una máxima comodidad. Los asientos delanteros son casi perfectos, especialmente el destinado al conductor; todos los mandos en el lugar adecuado y los de empleo más frecuente son repetidos sobre los radios del volante, que es ajustable en altura y profundidad, obviamente con un práctico mando eléctrico.

Una pantalla central, administra de modo fácil y practico todos los principales sistemas de navegación y entretenimiento.

 Para el conductor la diversión verdadera empieza cuando da el contacto y arranca. El  motor, el nuevo turbodiesel 2.200 en la versión más potente, asusta y empieza a hacer oír su voz. Basta ya un hilo de gas para intuir que bajo el capó hay abundancia de caballos, más de 200, y un par considerable (500 Nm). Lo mejor de este nuevo 4 cilindros es la inédita sobrealimentación doble.

La primera sorpresa en carretera es comprobar como empuja a partir de un régimen mínimo, subiendo la aguja de cuentakilómetros con una dulzura sorprendente. Sus prestaciones convencen sobre la pista: Una aceleración excepcional con salida para y llegar a los 100 km/h. se hacen en un tiempo de 8,4 segundos; el repris, es decir, pasar de 70 a 120 km/h. se cubre en 8 segundos: todo ello con el cambio automático secuencial. Es la propuesta de serie, como alternativa ofrece un cambio manual de seis marchas. No obstante, referimos el primero con sus mandos alo volante, que e da un aspecto y funcionalidad más deportiva. En este sentido, la altura del coche se ha rebajado 15 m/m e incorpora llantas de 18 pulgadas

Otro detalles digno de destacarse con las suspensiones controladas, que se adecuan al tipo de terreno y conducción; son blandas y confortables sobre asfalto liso y conducción normal y se endurecen en curva, en presencia de maniobras bruscas y conducción extrema. No es un rayo, pero deja atrás a algunos modelos de la competencia; no olvidemos el peso del coche. En trayectos sinuosos, se muestra subvirador, se sale de morro. Sin embargo, para el automovilista normal lo todo se traduce en una sensación de limitada agilidad.

El consumo es una delicia en condiciones normales de viaje, no supera los 8 litros para recorrer 100 kilómetros (7,8 litos), menos que en la generación anterior. Y en situaciones extremas, conduciendo de forma anormal, supera ligeramente los 10 litros.

La concusión es que estamos ante una berlina de las llamadas de lujo, que ofrece toda una serie de complementos, como las cámaras que detectan todo lo que esta alrededor, las señales de velocidad límite y que aparece en el display de instrumentos. Todo ello previo pago de su importe, naturalmente, La versión probada tiene un coste en carretera de 64.000 euros, más o menos. También hemos podido probar la versión “500”, cuyo precio se acercaba a los 100.000 euros. En concreto, la diferencia de casi 30.000 euros entra las dos versiones hacen pensar. Y nuestro pensamiento, visto lo visto, es inclinarnos por el motor de cuatro cilindros, teniendo en cuenta las limitaciones de velocidad que tiene nuestras carreteras.