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PRUEBAS DE COCHES MOTORPOINT.COM : RENAULT TWINGO SPORT
Renault Twingo Sport : Diversión sin límites
.::.Las variaciones deportivas de cualquier modelo tienen un atractivo especial y una clientela con vocación muy competitiva, por lo que representan, muchas veces, el paso previo a fórmulas de promoción.
En esta visión como fabricante Renault tiene una tradición de décadas, que empezó con el histórico R8 y su versión TS, siguió con el R5, con los supercinco GT Turbo, y ahora cumple con el Clio, cuyo estandarte máximo fue el Williams. Pero la marca del rombo no se detiene y en el segmento de los urbanos que cubre con el Twingo ha llevado también una versión sport que puede ser un buen peldaño para jóvenes promesas del automovilismo.
El Twingo Renault Sport está inspirado en el concept presentado en el Salón del Automóvil de París de 2006 y lo contenido de sus dimensiones no le restan posibilidades para recoger todos los aditamentos deportivos que configuran estas gamas sport en modelos de segmentos superiores como el Clio y el Megane.
Por fuera, es visible y llamativo el ensanchamiento del paragolpes delantero, así como las aletas que lo flanquean, el bajo perfil de la caja, un spoiler trasero muy aerodinámico con un tubo de escape grande, elíptico y cromado y una distancia del suelo rebajada, según el tipo de chasis, sport o cup, de 10 ó 14 mm, respectivamente.
Y para perfilar aún más su tarjeta de presentación se reflejan visiblemente los colores vivos de carrocería, con distintivos dibujados sobre la misma de su carácter deportivo, las ruedas de 16 pulgadas para el chasis sport y de 17 pulgadas para el cup y las llantas multirradio, espectaculares y muy en la estética rácing.
En el habitáculo se superponen los pedales en aluminio con el volante forrado de cuero y un cuentavueltas específico de esta versión, con exceso de ornamentación en forma de colorido. Pero las mejores impresiones son para los asientos delanteros, con el anagrama sport en el respaldo, y unos refuerzos laterales que potencian la sujeción que reclama una conducción más tensa de lo habitual.
La fila trasera, corredera en unos centímetros, facilita una mayor carga en el maletero, o, si se opta por la posición estándar, el viaje de dos personas con un nivel de calidad aceptable, siempre que los recorridos no sean muy largos.
Llega la hora de rodar y esa tarea se encomienda a un propulsor de cuatro cilindros con 1.6 litros de capacidad y 133 CV, que sabe dosificar a la perfección la conducción tranquila del medio urbano y la agresiva de carretera con un punto de brío que enseguida se percibe.
Los reglajes de esta mecánica combinan en sabia proporción bajos regímenes para ir por ciudad, pero cuidando al máximo de mantener un ritmo ligeramente por encima de las 3.000 revoluciones para evitar ahogos.
En la carretera demanda subida de vueltas para sacar todo el jugo a una guía divertida. Por debajo de las 4.500 vueltas no está en su situación ideal, sobre todo para asegurar buenas respuestas. A cambio hay que apechar con un sonido excesivo que sobrepasa el atractivo de ese ronroneo clásico de los motores algo revolucionados.
Las modificaciones estructurales y de chasis compensan sobradamente la cortedad de dimensiones de un Twingo llevado a soluciones dinámicas extremas. Es por ello, que el comportamiento del coche en todo momento es de una gran nobleza, excepción hecha de algún esfuerzo en curva que puede provocar ligeros tirones del tren trasero rápidamente corregibles. Cuenta con la alianza de un sistema de control de estabilidad (ESP) de serie, desconectable.
Las suspensiones, lógicamente, se han endurecido y los recorridos de la amortiguación, acortados. Con ello se ha ganado una muy buena adherencia al suelo que se mantiene incluso en firmes poco cuidados, pero a costa de un excesivo efecto rebote en el interior.
La frenada tiene el mordiente preciso y para el coche en distancias no largas. Quizás le reste efectividad la tendencia que tiene a la fatiga. La dirección es muy precisa y coloca con precisión y prontitud la estructura del coche al menor requerimiento del volante.
La faceta económica la marca un consumo comedido, aunque la atracción de pisar el acelerador y revolucionar el régimen de giro, difícil de superar, por otra parte, pase factura con algún litro de más. Durante la prueba, el resultado fue de unos 8,5 litros a los cien kilómetros.
El precio gana en contención al mantenimiento. Algo más de 15.000 euros por este coche, con todo lo que tiene de piedra de toque para fúturos corredores en una especialidad no precisamente barata, es una tarifa atractiva y que inclinará muchas opciones en el mundo de las jóvenes promesas del automovilismo.EFE
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| Muy, pero que muy llamativo. La suma del color de la carrocería, las pegatinas, el alerón trasero, los pasos abultados de rueda, las llantas específicas de 17" y el techo panorámico de cristal, son la fórmula idónea para no pasar desapercibidos.
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Como si fuese un kart. Es uno de los modelos de estas características con mejor aplomo y estabilidad que han pasado por la redacción. Es muy divertido de conducir en curvas lentas y medias de un puerto de montaña, además no es muy exigente y sí bastante permisivo. |
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No es su fuerte. Con el "Chasis Cup", si bien hemos dicho que es una tabla, coger cualquier bache o badén en ciudad es una auténtica tortura.
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| Deja bastante que desear el acabo interior del vehículo. El plástico duro y de poca calidad abunda por casí todo el vehículo. |
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| No son unas prestaciones de infarto, pero en combinación con su chasis y su tamaño es un juguetito muy entretenido.
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| Como opción podemos poner que los dos asientos traseros se puedan deslizar para ganar un poco de espacio en las plazas traseras. Si hacemos esta maniobra ganamos espacio que le quitamos al ya de por si pequeño maletero del Twingo Sport.
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| Es el más barato de sus rivales ya que su precio es de poco más de 15.000€, frente a los 18.500€ de un Fiat 500 Abarth.
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